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EL DISCURSO Y LOS FONAVISTAS

El tema del FONAVI, la aprobación de un referendum (del que todos, de antemano, sabemos cuál será el resultado) y la devolución de los aportes realizados por los trabajadores y empresas acaparararon la atención de los medios y sus audiencias en las últimas semanas.

Este tema puede ser visto desde todos los ángulos posibles, pero desde el tema de la comunicación observaremos uno muy puntual e interesante: el discurso que mueve a las masas.

¿Cómo se pudo juntar a los fonavistas? ¿cuál fue el discurso? o si prefieren, el argumento de venta. Pues sencillo: dinero, dinero puro y duro.

-¿Tienes casa propia?
-No.
-Firma acá para que te devuelvan tus aportes al FONAVI.

Cuando se quiere lograr que alguien haga algo (como inscribirlo en la ANFPP -Asociación Nacional de Fonavistas de los Pueblos del Perú) hay tres formas genéricas y combinables: Por la fuerza, retribuyéndolo o convenciéndolo. Todas ellas utilizadas por y con la comunicación.

Bueno pues, hayan hecho lo que hayan hecho; y con la sentencia del Tribunal Constitucional que ordena la realización de un referendum (solicitado con más de un millón y medio de firmas válidas); la negativa de las autoridades electorales y del poder ejecutivo a realizarlo... ¿qué pasará?

Para complicar más el tema en este momento, reproducimos parte de la explicación legal que Jose Alejandro Godoy señala en su blog desde el tercer piso:

Muchos abogados consideran que el aporte al FONAVI es una contribución y, por tanto, no debe ser materia de un referéndum. Ello implicaría, además, que la devolución sea improcedente, a menos que el Estado decida devolver los aportes a través de programas similares al FONAVI. Es decir, no estaríamos ante un derecho, sino ante una medida de liberalidad por parte del gobierno, para solucionar un problema social generado por el mal uso de estos fondos.

Pero otros especialistas en Derecho consideran que nos encontramos ante un
aporte que no reviste naturaleza tributaria
. Y, por lógica, se producían dos
efectos: la devolución de los aportes en forma individual y, además, si cada
aporte pertenecía a quien lo hizo y, era pasible, por tanto, del derecho de
propiedad privada, no podía estar sujeto a la realización de un
referéndum.

¿Qué es lo que ha ocurrido entonces? Pues, para decirlo en castellano
simple, el Tribunal Constitucional no ha justificado bien sus sentencias sobre
este tema y el Jurado Nacional de Elecciones se olvida que los fallos judiciales
de última instancia deben cumplirse, por más erróneos que estos sean.

La primera sentencia del TC señaló que estabamos ante un aporte no tributario,
pero (primer error), no indicó claramente porque se apartaba de sus precedentes
anteriores que si señalaban su naturaleza tributaria y, posteriormente (segundo
error) convoco a un referéndum para decidir sobre los aportes, cuestión que,
como hemos visto, resulta ilógica si se trata de fondos sobre los que se tiene
propiedad privada.

El JNE, como sabemos, tercamente se opuso, con el apoyo de un sector del
gobierno que pretende manipular al TC como le viene en gana, dado que este
organismo se ha convertido en el control principal de los yerros de los Poderes
Ejecutivo y Legislativo.

Una cosa que sí queda muy clara es que está muy difícil -por no decir imposible- hacer una devolución individual de los aportes. A sabiendas de que en los más de 20 años de FONAVI, los que aportaron son -somos- más de 5 millones... ¿Cuál va a ser el discurso para decirle a la gente que no va a ver el dinero ni pintado en la pared? (como ya adelantó el Premier). ¿Cómo se va a hacer para manejar el descontento que, obviamente, será capitalizado por los antagonistas del gobierno de turno? ¿Cuántas marchas por las calles habrán?

¿Habrá ya alguien pensando en qué ir comunicando, a quién, a través de quiénes, y sobre todo, para lograr qué? ...o para variar, ¿también quedará esto para la última hora?
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